Revista El Antoniano Nº 126 - Homenaje al Cusco

Revista El Antoniano Nº 126 Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco Revista El Antoniano Nº 126

Gran responsabilidad, de nosotros los cusqueños, obligados a asumir la grandeza que nos signaron los constructores del Tahuantinsuyo; los que en la colonia aprendieron a resistir para continuar cimentando rebeliones para la forja de la independencia nacional, bien dice el doctor Ángel Avendaño que “El Qosqo es cal, arena, arcilla, pero sobre todo hombre: esa borbotante multitud de qosqorunas que entierran los pies en el futuro para seguir viviendo raigalmente nutridos por su tierra. El Qosqo es porvenir. Porvenir que demanda ideas claras y veraces. Estilo enfebrecido, sanguíneo, lejos de las anuencias anémicas y las contorciones del acomodo”.

 

La grandeza de nuestra ciudad, no se debe a los múltiples títulos conferidos. Su grandeza está en su misma razón de ser que no tiene espacios con ausencia histórica y testimonial. El Cusco, va más allá de sus piedras, porque estando “Frente a los muros incas, podemos ver a los hombres que lo proyectaron, plantearon y ejecutaron. Una primera mirada de este contexto nos muestran que conocieron diferentes tipos de rocas; en efecto podemos observar directamente el uso de diferentes tipos de rocas en las edificaciones, así por ejemplo: fue utilizada la caliza, en los muros de Sacsayhuaman, granito en algunos recintos de Machupicchu (…) Otros tipos que utilizaron en el levantamiento de muros, fue la diorita, que se ve en los muros de Hatunrumiyoq. Andesita en la mayoría de las canchas, como en Korikancha y otros edificios del Qosqo; entonces podríamos ahora decir que efectivamente distinguían un tipo de otras piedras” (Ríos Mencia, Jesús. El Antoniano Nº 112. Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Pág. 134. 2007). En cambio, estando frente a la Catedral, encontramos diferentes tipos de piedra y sin uniformidad de tonos; particularidad que delata, la destrucción de los andenes que antes de la invasión española existían y rodeaban al Qosqo. Estas diferencias, existen y conviven, porque el Qosqo, está eslabonado y engarzado en el todo de su identidad, el Qosqo viaja en el espiral de los tiempos, con raíz propia.

El doctor Alfredo Yépez Miranda, con mucho acierto dijo en uno de sus tantos trabajos: “Los incas construyeron monumentos a la vida y no a la muerte”, afirmación tan verás que se manifiestan en todos y en cada uno de los complejos incas, atravesados por excelentes canales de irrigación, los mismos que fueron experimentados en el complejo hidráulico de Tipón —único en el mundo— y gracias a los experimentos que realizaron en el laboratorio de fito genética de Moray, nuestros incas aportaron al mundo una serie de productos alimenticios como la diversidad de papa, quinua, kañiwa, maíz, y muchísimos otros.

En esta nueva edición de El Antoniano, en Homenaje al Cusco, la Universidad Nacional de San Antonio Abad, seguirá formando profesionales, en la fragua de la ciencia con el eterno fuego para la vida.

Dr. Germán Zecenarro Madueño
Rector de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.

Modificado por última vez enLunes, 27 Julio 2015 21:03

Información adicional

  • Edición Nº: 126
  • Fecha de Publicación: Martes, 01 Julio 2014
  • Director de la Revista: Hugo Bonet Rodriguez
  • Director de Proyección Social: Mgt. Efraín Gregorio Cáceres Chalco